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El Dromedario

Artiodáctilo de la familia de los camélidos; mide entre 3 y 3,30 m de longitud y su alzada oscila entre 2 y 2,30 m. Tiene orificios nasales obturables, una joroba dorsal y patas larguísimas terminadas en dos únicos dedos, unidos por una almohadilla plantar y provistos de uñas. El pelo suele ser de color arenoso, castaño o blanco. Vive solamente en climas secos y cálidos y se crían razas de silla y de carga. Originario posiblemente de Arabia, se le encuentra, domesticado, en muchas regiones tropicales y subtropicales, principalmente en África.

No hay evidencia conocida acerca de cuál sería el ancestro del dromedario. Se ha propuesto que el ancestro podría ser el ya extinto Camelus thomasi que habitaba en el norte de África y zonas cercanas de Asia durante las épocas geológicas Plioceno y Pleistoceno, hace unos tres millones de años.

Los dromedarios están extintos en estado salvaje desde hace más de 2000 años. Excepto las asilvestradas en Australia, todas las manadas son explotadas por el ser humano.

Los dromedarios pueden ser polígamos; se juntan en grupos familiares de un macho y una o más hembras y jóvenes.

Pueden estar mucho tiempo sin beber, pero cuando lo hacen beben grandes cantidades de agua, llegando incluso a los 130 litros, a una velocidad de 10 a 20 litros por minuto.

Su cabeza es pequeña en relación al tamaño de su cuerpo. Ante la eventualidad de una tormenta de arena, los dromedarios tienen la capacidad de cerrar sus orificios nasales para prevenir la entrada de la arena.

La cría selectiva en Arabia y el norte de África, ha dado lugar a distintas razas de dromedarios. El meharí o dromedario de los tuaregs se distingue de las demás razas por su esbeltez, gracias a la cual resulta más apto para la marcha y la carrera, y no para la carga.

La joroba del dromedario se compone principalmente de grasa, la cual es metabolizada cuando el alimento es escaso. La acumulación de la grasa corporal en un área, también facilita la disipación de calor.

Los labios del dromedario son extremadamente móviles; el labio superior es bífido lo cual se cree que les facilita el consumo de plantas muy espinosas. Utilizan el labio superior y la lengua para llevar las ramas a su boca y ubicarlas para ser cortadas con los agudos incisivos inferiores.

El Dromedario

(Camelus dromedarius)

El DROMEDARIO o CAMELLO DE UNA JOROBA presenta una considerable variedad de formas, aunque sus razas no sean tan numerosas como las del caballo. En general, se puede decir que los dromedarios de las estepas son animales altos y esbeltos, dotados de patas largas, en tanto que los de las zonas fértiles, sobre todo los de África septentrional, son menos esbeltos y más pesado: entre un bisharin (raza criada por los nómadas de Bish) y el dromedario de carga egipcio hay tanta diferencia como entre un potro árabe y un caballo corriente de tiro.

Descripción

La cabeza del dromedario es más bien corta, pero el hocico es alargado y prominente; los ojos son grandes y poco expresivos, con la pupila oval y dispuesta horizontalmente, y las orejas muy pequeñas movibles. El labio superior sobresale del inferior y es, además, un poco colgante. Sobre el occipucio tiene unas glándulas que afloran a la superficies y segregan un líquido negro y fétido, que se hace más abundante en la época de celo. El cuello es largo y comprimido en los lados. El cuerpo, panzudo y redondeado, presenta la línea dorsal elevada desde el cuello hasta la cúspide de la joroba, descendiendo después nuevamente hacia atrás, con una inclinación acentuada. La joroba, en los individuos bien nutridos, tiene forma de pirámide, pero en los mal alimentados resulta casi inexistente, llegando casi a desaparecer en épocas de escasez de alimento; por eso su peso puede alcanzar un máximo de 21 kg y un mínimo de 2 ó 3.

Son mayormente de color arena, aunque existen dromedarios en todas las gamas de marrón, desde casi negros hasta prácticamente blancos. La estructura y el color de su lana, favorecen la reflexión del calor, y la buena aislación evita que el cuerpo se sobrecaliente, distribuyendo por la lana el calor acumulado y permitiendo que este se disipe, al anochecer y durante la noche.

Las articulaciones de las patas son bastante toscas; los muslos de las extremidades posteriores sobresalen fuera del cuerpo, lo que aumenta el aspecto poco agraciado del animal. Los dedos, bastante largos y anchos, están envueltos por la piel del cuerpo hasta el final de la extremidad y aparecen divididos por un surco profundo desde la parte superior del pie.

La cola es delgada y desciende hasta los corvejones. El pelo, blando y lanoso, es más largo sobre el cráneo, nuca, garganta, espalda y joroba. Presenta una coloración bastante variable; en general el color más frecuente es el de arena, pero también hay dromedarios grises, leonados, castaños, etc. También son muy características las callosidades del pecho, de las rodillas y de los corvejones; las del pecho sobresalen de la piel a modo de protuberancias y constituyen un apoyo para el cuerpo del animal cuando reposa.

La dentadura tiene originariamente seis incisivos en la mandíbula superior y en la inferior, pero los cuatro dientes centrales de la superior caen muy pronto y ya no son sustituidos; de ahí que en los individuos viejos los maxilares superiores tengan sólo sendos dientes anteriores, relativamente grandes, agudos y curvados, mientras en la mandíbula inferior figuran verdaderos y propios incisivos, muy semejantes a los de los equinos. Además, cada mandíbula posee también auténticos caninos.

Distribución

Se cree que el dromedario fue domesticado hace unos 4500 años y que las poblaciones de dromedarios salvajes desaparecieron unos 1000 años antes de Cristo.

Aparentemente el dromedario es originario de Arabia, por lo que resulta muy probable que a África del norte fuera importado por el hombre. En los monumentos del antiguo Egipto no aparece ninguna representación de este camélido, y tampoco los escritores clásicos griegos y romanos aluden al dromedario como animal propio o común al país. Sin embargo antiguos escritos mencionan viajes a Siria y Palestina realizados por egipcios, a los cuales se les ofreció como alimento carne de dromedario. En otros papiros se alude al dromedario como animal de carga. Asimismo en la Biblia se cita este camélido varias veces.

Si bien está muy difundido en el norte de África, en Asia occidental y en la India; ha sido introducido en países de clima templado, como islas Canarias, el sur de España y de Italia, e incluso a América del Sur y el Caribe. También ha sido llevado al sur de África y Australia cuyo clima es más cálido. Un estimado de 10000 a 12000 dromedarios fueron importados a Australia entre 1860 y 1907, los cuales fueron usados como animales de tiro y para montar por las primeras personas que ingresaron al desierto australiano. La mayoría de ellos fueron liberados a mediados de la década de 1920 cuando se empezaron a usar los vehículos motorizados para acceder a las áreas centrales de Australia. En el desierto semi-árido de Australia establecieron manadas que rondan los docientos mil individuos.

Este animal es el verdadero habitante del desierto: en efecto, sólo se encuentra a gusto en los lugares más cálidos y secos, hasta el punto de que en las regiones cultivadas y húmedas pierde sus rasgos característicos. Sin embargo, no hay duda de que puede prosperar en todos los países cuyas condiciones climáticas no difieran demasiado de las suyas originarias.

Comportamiento

La unidad social básica está conformada por un grupo familiar compuesto de un macho, con una o varias hembras y jóvenes. Los machos excedentes son solitarios o forman manadas de varios en la misma situación. Si bien los grupos familiares tienden a permanecer separados de los otros grupos, suelen unirse cuando son molestados.

Los dromedarios suelen estar unas 8 o 10 horas pastando y otro tanto rumiando. En manadas vigiladas, descansan a la noche y se alimentan durante el día, pero las que pueden pastar en la noche, descansan durante el día.

Excepto entre machos en celo, hay poca agresividad entre los dromedarios. En esos casos, los dos machos se amenazan estirándose para quedar lo más alto posible, profiriendo sonidos graves y balanceando el cuello e inclinándolo hacia atrás. Los machos peleando intentan derribar a su oponente mordiéndole las piernas, los testículos, la joroba o el cuello. Se atacan de frente o de los flancos y en ocasiones, debido a los caninos cortos y afilados, se infligen heridas que pueden ser fatales.

Alimentación

El dromedario se alimenta exclusivamente de vegetales y es muy fácil de contentar en ese aspecto. Pasa semanas enteras comiendo la hierba más dura y seca del desierto y, en casos de extrema necesidad, consigue matar el hambre tragando un viejo cesto o una estera de hojas de palma. Es verdaderamente extraño el hecho de que las espinas y los pinchos más agudos no hieran su boca; muchas veces se ha visto dromedarios que tragaban ramas de acacia totalmente cubiertas de espinas lo bastante duras como para traspasar de lado a lado la suela de los zapatos.

Cuando el dromedario se alimenta de vegetales jugosos, puede estar semanas enteras sin beber agua. Ello se debe, en parte, a la especial disposición de su estómago, cuyos dos primeros compartimentos tienen grandes celdas que se pueden considerar como verdaderos depósitos de agua.

Los dromedarios del desierto, acostumbrados desde pequeños a beber cada cuatro o seis días y a alimentarse de plantas secas, son mucho más aptos para los largos viajes que los originarios de los países más fértiles, donde no padecen hambre ni sed.

La raza de dromedarios de los tuaregs, conocida con el nombre de meharí, tiene las patas altas, cuerpo esbelto, pelo corto y liso, cuello delgado y cabeza pequeña; semejante estructura física hace que esta raza sea más apta para la marcha y la carrera que para el transporte de cargas pesadas: los dromedarios meharíes trepan por los montes de su región nativa con una ligereza y una seguridad verdaderamente sorprendentes.

Los dromedarios nacidos en las estepas y en el desierto son magníficos corredores, capaces de recorrer sin descanso distancias enormes, aspecto en el que son superiores a cualquier otro animal doméstico.

Reproducción

En la época del celo, que habitualmente ocurre de noviembre a marzo, la inquietud innata del dromedario aumenta extraordinariamente: el animal pierde el apetito, rechina los dientes y en cuanto ve a uno de sus semejantes se le forma una fea vejiga cutánea, al tiempo que gruñe, refunfuña y gime.

Luego de 355 a 389 días de gestación, la hembra pare un único hijo que nace ya con los ojos abiertos y cubierto de un pelo espeso, blando, lanoso y bastante largo. El peso promedio del pequeño, al nacer, es de 37,23 kg, aunque hay otros estudios que mencionan unos 26 kg de promedio. La joroba es pequeñísima y las callosidades apenas insinuadas. Es más grande que un potro de la misma edad, pues mide casi un metro de alzada, y al cabo de una semana ya ha crecido bastante. Durante este período, no se separa jamás de la madre, que lo cuida con la mayor ternura.

La lactancia puede durar hasta los veinte meses aunque empiezan a comer vegetación antes de cumplir los dos meses de edad.

Las hembras alcanzan la madurez sexual a los 3 años y habitualmente se aparean a los 4 ó 5 años. Los machos empiezan a aparearse a los 3 años, pero no son totalmente activos hasta los 6 u 8 años. Las hembras se siguen reproduciendo hasta los 20 ó 30 años, mientras que los machos hasta los 18 ó 20.

Cuando están bien alimentados y cuidados, los dromedarios pueden llegar a vivir hasta 40 años.

El dromedario y los seres humanos

El dromedario se ha vuelto un animal imprescindible para la vida de los seres humanos en las condiciones inhóspitas del desierto. Se utiliza su leche, su carne, su lana, su cuero e incluso, como combustible, su estiércol. Como medio de comunicación y de transporte ha jugado un rol muy importante en la historia de la humanidad.

Los dromedarios son usados como animales de transporte y de carga, y también como animales de tiro. Transporta alrededor de 150 kg de peso a una velocidad media de 4 kilómetros por hora. Sin embargo compensa esta lentitud con su resistencia, ya que puede andar durante doce horas sin mostrar cansancio.

Bibliografía

www.zoowebplus.com