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El Tero

Charadriiforme de la familia de los Charádridos, de 30 a 35 cm de largo, de colores pocos llamativos, pero muy elegante y estilizada, con un copete negro, pequeño y fino. Nativa de América del Sur, común en varias zonas de Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y en las llanuras de Argentina y Uruguay.

El tero se amansa fácilmente perdiendo totalmente su desconfianza habitual, y puede anidar en jardines y parques. En cautiverio se apegan al lugar donde viven y salvo alguna excepción en que aceptan amistad con otra ave domesticada, no dejan aproximarse a ninguna otra.

Anidan en una depresión del terreno, a la cual agregan algunos vegetales, pajas y palitos. Ambos padres se vuelven muy agresivos cuando algún depredador u otra amenaza se acerca al nido.

Se lo encuentra en diversa cantidad de hábitats: campos, a la orilla de espejos de agua, bañados, parques, ciudades, y en la costa.

Área de dispersión del tero. Está distribuido desde el este de Panamá y norte de Sudamérica, principalmente al este de los Andes, hasta Tierra del Fuego. No se lo encuentra en la zona oeste de la cuenca del Amazonas. En raras ocasiones se lo puede ver en las islas Juan Fernández, Desventuradas y en las Malvinas (Falkland).

El Tero

(Vanellus chilensis)

Los TEROS o Avefrías así como también Chorlos, Chorlitos y Chorlitejos (familia de los Charádridos) poseen talla mediana y corpulenta; cabeza grande y redondeada; cuello corto; alas bien desarrolladas y en punta; patas medianas con dedos algo cortos y unidos por una membrana breve, y el posterior falta o es apenas un rudimento. El pico es característico por tener un estrechamiento mediano y la punta ligeramente ensanchada; además por ser más corto que la cabeza y el tarso; y poseer los surcos nasales que llegan cuando más a la mitad de la mandíbula. El tarso se presenta reticulado o con escamas hexagonales, sin formar jamás una sola fila de escamas transversas posteriores.

Estas aves frecuentan las playas marinas, pero asimismo las llanuras, sobre todo en la vecindad del agua, los prados montañosos y hasta las áreas de clima casi desértico. Existen en el mundo 61 especies de charádridos, de las cuales unas 18 se encuentran en América latina, y varias de ellas acuden a las comarcas meridionales cuando llega el verano en el hemisferio norte.

Una de las aves más conocidas y familiares para los habitantes de las llanuras de América del Sur, especialmente en el ámbito rioplatense, es el TERO o TERU-TERU (Vanellus chilensis, antes conocido como Belonopterus cayennensis), también nombrada "Avefría", y en Brasil "Téo-Téo" o "Quero Quero".

Descripción.

Quizás sus características más notorias, aparte de sus costumbres, sean el copete de la cabeza, el plumaje gris metálico, la "púa" metacarpina en cada ala que tiene más de 21 milímetros de largo. Por arriba es gris lo mismo que la barba, la garganta y el pecho, con la frente y el copete negros. Las cobijas de la cola blancas y las alas según el tipo de pluma, negro o bronceado purpúreo, blanco y gris; en la base y en el ápice la cola es blanca, todo lo intermedio negro; abdomen y cara blancos, pico rojo y patas de color carne.

Comportamiento.

El teru-teru anda en pareja, o con los hijos ya crecidos, gritando agudamente como si fuera un centinela ante cualquier intruso que divise en su territorio. Su inconfundible voz es la onomatopeya de su nombre común (Teru-teru). Es muy territorial y agresivo, realiza vuelos rasantes sobre los intrusos, pero casi nunca llega a establecer contacto. Ambos sexos suelen realizar tácticas de distracción, pueden simular incubar un falso nido o arrastrar una supuesta ala herida. Se alimenta de insectos y otros invertebrados. Los pichones tienen un plumaje grisáceo y negro muy críptico. En caso de peligro permanecen inmóviles, lo que los hace pasar totalmente inadvertidos.

Reproducción.

Su época de nidificación comienza en invierno, extendiéndose hasta febrero. Hace dos posturas al año, y anida en el suelo seco aunque cerca de los bañados y lagunas. Es notable la igualdad u homocromía que tiene el color del nido, hecho con pajitas entre los pastos, de los huevos y de los pichones con el ambiente en donde se encuentran. Este fenómeno de homocromía es un tipo de mimetismo que lo protege de sus enemigos y que se conoce en muchas aves andadoras. Cuando se acerca un intruso el macho suele avisar gritando "teru teru", yendo al encuentro del animal o de la persona, con cuya manera despista astutamente el lugar donde está la hembra con los huevos o la cría.

Ponen unos 4 ó 5 huevos, color verdoso salpicado de negro, en forma de pera, de manera de evitar que estos rueden por el suelo. Los padres son muy solícitos con los pichones a quienes llevan a buscar lombrices de tierra que sacan sin romper, después de golpear con la pata, antes de meter el pico en la tierra mojada. También buscan hormigas y otros insectos. Cuando hay peligro avisan a los pichones repetidamente, y luego los llaman con voces más suaves.

Hábitat.

Habita en campo abierto, principalmente a orillas de lagunas, cañadas y bañados. También se lo encuentra en parques, en la costa, en las ciudades (incluso en techos de grandes galpones) y también en jardines como mascota.

Alimentación

Se alimenta a base de insectos, aunque también puede comer carne cruda. A pesar de preferir la cercanía al agua, consume básicamente insectos terrestres. Una técnica de caza que utilizan es hacer una pequeña carrera de dos o tres pasos, detenerse y lanzar un picotazo hacia adelante. Otro método es escarbar el suelo con sus patas hasta sentir alguna lombriz y luego extraerla con el pico.

Distribución y status.

La raza occidental que habita las montañas del oeste argentino y Chile, desde Atacama al estrecho de Magallanes, recibe el nombre de "Trigli", que es nombre onomatopéyico, y "Quellegüi", a veces Tero "Cordillerano del Sur". Habita en Colombia, Venezuela, Brasil, el este de Bolivia, Paraguay, Uruguay, toda la Argentina y Chile, pero muy al sur es escaso y en ocasiones llega también a las islas Malvinas y a Tierra del Fuego.

Los pichones son capaces de alimentarse por su cuenta pocas horas después de haber salido del cascarón. No obstante, los padres están siempre cerca para protegerlos de cualquier peligro.

Bibliografía

www.zoowebplus.com